Estoy un poco sorprendido conmigo mismo, porque para mí el mundo se acaba en Bakersfield y en el apartamento donde se murió Charlie Parker. Pero la vida te da sorpresas y esta es una de ellas. Group Doueh, liderados por el amigo guitarrista Doueh, publicaron en 2011 esta cosa llena de flangers y wah wah infectada de la arena del desierto en el que viven. Ritmo, ritmo y ritmo, mientras los familiares del patriarca rellenan las canciones con cánticos de los que no os puedo traducir nada, porque no entiendo ni jota. Aún así, me enrrollan estos beduinos.
Y para llegar aquí no me ha hecho falta leer nada en ningún blog ni en ninguna revista ni nada. Sólo tuve que seguir la pista que Ryan Sambol, líder de los estupendos Strange Boys deja en ESTE VIDEO, que no deja de ser una de las mejores canciones que se hayan grabado en los últimos años.
Compuesta para “Wonder boys” (“Jóvenes prodigiosos”, aquí en Españaza) “Things have changed” fue Oscar de 1999 a la mejor canción original, aunque Dylan -como es lógico y normal- decidiese no aparecer por la ceremonia.
“Wonder boys” va de un profesor fumeta que además es novelista, o eso dice él, porque sufre de “bloqueo de escritor” y el hombre anda perdido de la vida. A su alrededor pululan algunos de sus alumnos, otra profesora con la que tiene un affaire, su agente gay y diversa fauna local que acaban componiendo una bonita historia coral fetiche en Casa Regidor. La vemos una vez al año, mínimo. Porque mola y porque te reconcilia con la vida, como un plato caliente de lentejas.
La canción sólo suena en los créditos, claro está, pero en el video promocional, Dylan se pone en el papel del profesor con desiguales resultados, vista la escasísima capacidad actoral de mi ídolo, a la altura del muñeco de cera de Stallone.
Su Bobeza en el video. Un hombre… ¿inquieto?. Quién sabe.
Nuestro hombre no fue a recoger su Oscar, cierto, pero envió un mensaje en el que agradecía la valentía de premiar una canción “que no escurre el bulto ante las cosas ni aparta la vista de la naturaleza humana”. Mi opinión es menos ortodoxa y más original, para qué negarlo. “Things…” es justamente el reverso tenebroso -35 años después- de “The times they are a-changing”. Porque los tiempos, en efecto, han cambiado, pero han cambiado cosa mala. Ese desencanto se aprecia perfectamente en el texto y en la manera resignada de cantar “used to care”, un poco al estilo Sinatra de escupir las palabras con desprecio máximo: “Antes me importaba, pero las cosas han cambiado”.
En cuanto a la letra, es divertido comprobar que Dylan “quiera aprender el jitterbug”, que es como “el baile de San Vito” pero en versión negra-pobre. De hecho, “Jitterbug rag” fue grabada por Sonny Terry y Blind Boy Fuller, entre otros morenos del Delta, circa 1930 o así.
Varias referencias cinematográficas también: la línea “I´m in the wrong town, I should be in Holywood” viene directamente de “Los viajes de Sullivan”, la peli de Sturges sobre aquél tipo rico que decide hacerse vagabundo, “sólo para ver cómo viven los pobres”. Más adelante se cita a Mr Jinks, el gato molón y hipster de “Pixie y Dixie”.
Otro momento guapo, ya en el segundo dístico, es eso de “no se levanten, caballeros, sólo estoy de paso”, que es directamente una frase de Tennesse Williams en “Un tranvía llamado deseo”. Hay muchas otras referencias chulas, como todo en este inacabable universo dylaniano, pero quiero centrarme en “la raza humana no puede soportar demasiada realidad”, un no-tan-célebre aforismo de T.S Elliot, perteneciente a un poema de cuyo título quisiera acordarme, y que también es citado en “Visions of Johanna”, aquella extensísima brasa dylanista de 1966 con un claro espíritu Kerouac-Corso-beatnik de la pradera.
He visto “Things…” en directo dos veces, que recuerde: Lisboa 2006 y Vitoria 2010. Ambas interpretaciones extrañamente fieles a la original. Ni que decir tiene que fue, en ambos casos, un highlight absoluto.
Por contra, he de decir que no tengo esto “en original”, más que nada, porque… ¡no está en ningún disco!. Sólo en la BSO de la película -incomprable porque está llena de mierda de otra gente- y en algún recopilatorio tardío, con material conocido y grandes éxitos al uso.
It ain´t me, babe.
“La gente está loca y los tiempos son extraños”. Los tiempos, ese gran gimmick recurrente en toda la obra dylaniana: el tiempo moderno vs el tiempo antiguo; el tiempo de sembrar y el tiempo de recoger; los tiempos que cambian y los que se permanecen eternos; la memoria que se desvanece y ese Dylan desubicado del siglo XXI, cansado de renacer, convertido en un anacronismo de sí mismo. Citando a Bob en alguna de sus entrevistas pre-millenium tension…“no me reconozco en todas aquellas canciones que escribí en los sesenta. No podría volver a escribir algo así. Ahora escribo otras cosas, pero no como aquellas”
El autor, un domingo por la mañana en Washington Square Park, esperando a Dylan a ver si acaso.
Tina es, seguramente, mi mujer favorita del rock n roll y por extensión, del mundo. Ni Janis Joplin ni Zooey Deschanel ni nada :) Todas ellas pobres mortales quedan a la altura del betún mismo cuando comienza el show y Tina desata los siete infiernos funkys en el escenario. Esta bomba nuclear que os regalo más abajo abre la cara b de su disco “Working together”, en cuya portada la reina del soul y Ike Turner salen de perfil con la mirada del tigre, especialmente Ike.
El álbum supuso un éxito morrocotudo para la pareja allá por 1971, cuando ni tú ni yo ni Ricky Rubio habiamos nacido; aquí es donde viene su escandolosa versión de Proud Mary (cosa a la que podéis echar un ojo porque es mejor de lo que la recordáis), su himno pacifista “Working together”, sus dos versiones de los Beatles, el clásico de Jessie Hill “Ooh poo pah doo” y otro buen montón de ala de mosca cortesía del tío Ike, que se compró su infamous estudio de grabación con la pasta de esta gira.
El tema que nos ocupa, “Funkier than a mosquita´s tweeter” es, en efecto, más funky que el aleteo de un mosquito. Una cosa tremenda de groooove y locurón funk. Escrita por la hermana de Tina (y a la sazón Ikette number one), aquí “funky” está aplicado en el sentido de “molesto”; el texto es básicamente una buena rajada contra un fulano del género masculino -no sabría ubicar quién- que, básicamente, no para de hablar y hablar para total, no decir nada. I know you know how it feels.
En el día después del día de la mujer trabajadora, Steve Miller tiene una petición para vosotras, chicas: seguid rockeándole. Lo lleva diciendo desde 1976, fecha de publicación de su disco “Fly like an eagle”, en el que se encuentra este infeccioso temazo cuya melodía me asalta -a veces- cuando estoy en la cola del supermercado. No dejéis que su incontestable parecido con Russell Crowe os desvíe del camino. Miller rockea y quiere ser rockeado, aunque sea copiando el riff de “All right now”. Hell yeah.
En cuanto a la letra, no hay mucho que explicar. Al final de la canción, Stevie anda tan desesperado por pillar que va “desde Phoenix, Arizona, todo el camino hasta Tacoma, Philadelphia, Atlanta, L.A.”. Eso, en términos de emisiones de CO2, es un escándalo, Stevie, muchacho.
Bueno, a lo mejor soy un mal pensado y todo ese trayecto lo ha realizado en bicicleta, pero lo dudo porque, años más tarde, Steve Miller publicó la canción… ¡”Jet Airliner”!
Nada como un soleado sábado por la mañana con las ventanas abiertas y la voz de Lou Rawls escapándose hasta la calle. Me ha costado elegir sólo una canción de este negro de Chicago, amigo de la infancia de Sam Cooke, favorito de Sinatra y vendedor de 40 millones de discos sumamente horteras llegados los años 70 y 80.
Antes de todo eso, en el 62, Lou y la banda de Onzy Matthews grabaron en Los Angeles este fabuloso “I´d rather drink muddy water”, que formaba parte de su tercer disco, “Black and blue”, y en la que el fulano de Lou viene a decirnos que prefiere morir envenenado a pasar un minuto más contigo. Más o menos. Todo acompañado del formidable grooooove de Richard Holmes al órgano.
¿Dije una sóla canción? Nah. Mentí. Debajo de “Muddy Water”, podéis ver a Lou Rawls cantando el alfabeto en Barrio Sésamo. Osea. Lo máximo.
Todos estamos de acuerdo en calificar el video de Johnny Cash,”Hurt”, como uno de los momentos más “impressive” de la historia del rock. n roll. No hace falta recordar lo que en ese clip sucede y las circunstancias que hasta alli llevaron al hombre de negro son de sobra conocidas. Es algo tremendo de ver y ya está.
Aquí tenemos otro de esos asombrosos “momentos”. Elizabeth Cotten, niñera de Pete y Mike Seeger, desarrolladora de un método único para tocar una guitarra normal siendo zurdo y figura más o menos capital del folk femenino del siglo XX, tocando -a mediados de los 80- una canción que compuso cuando tenía… 11 años.
No voy a andar copypasteando de la wikipedia ni contando ahora lo que significa para mi -y para Bob Dylan :)- su disco recopilatorio “Shake sugaree” publicado por Folkways Records. Sit back. Relax. Let there be magic.
Hasta hace dos días no me importaban nada Tinariwen. Pero esta semana me ha dado por escuchar “Tassili” o como se llame su último disco. Y me he enterado de que son de Mali pero se formaron en un campo de refugiados en Libia.
Creo que es la primera vez -obviando alguna cosa funki/crazy de Fela Kuti o aquella vez que fracasé miserablemente intentando aguantar más de cinco minutos de Nusrat Fateh Ali Khan- en la que verdaderamente he tenido puesto la cosa africana en casa. Ante la sorpresa de mi señora -¿Qué es eso? ¿Tú?- no he tenido más remedio que asumirlo y concluir con un “pues si, hija, esto es como cuando te sale un hijo maricón”. :)
Hay mucho que comentar en este video. Para empezar el absurdo baile del tipo de la chilaba verde. Espero que se haga famoso para que la gente del youtube le haga un spin-off a lo “Lonely Boy”. En el otro lado, también tenemos un escalofriante plano lateral de la banda tocando con la bandera americana al fondo. Alguno del Tea Party lo mismo ha sufrido un cólico al verlo. Pero estos beduinos lo tienen, qué se le va a hacer.
En esta letanía interpretada en el Colbert Report la misma semana en la que ganaron su primer Grammy, oigo blues hipnótico, a los Doors de “The End”, y en cierto modo, también a los Stooges… y tengo la sensación de que podrían estar tocando eso horas y horas y no sería aburrido, forever and ever, eternos como el aire del desierto.
(no consigo embeber el video, así que tendréis que cliquear aquí)
En realidad, no quería poner esta canción. Estaba buscando “There´s more pretty girls than one”, que es la iba escuchando ayer en repeat durante un breve trayecto de autobús urbano. En youtube no existe o yo no lo ha encontrado, que también pudiera ser. Aunque sí he localizado esta extraordinaria versión de Lyle Lovett.
Anyway, “There´s more…” es una de las canciones emblema de Arthur Smith, figura capital para entender la transición del rollo old timey al bluegrass de-toda-la-vida. Nuestro hombre, nacido en Bold Springs, Tennessee, y casado desde los 16 años, compaginó durante toda su vida su carrera musical con su trabajo en el ferrocarril. Ni las constantes apariciones en el Opry ni su breve paso por Hollywood para salir en algunos cowboy-musicals de bajo presupuesto le apartaron de su verdadero curro y de su otra verdadera afición además del fiddle: darle al bebercio como un vikingo.
De uno de esos westerns rescato esta mayestática interpretación de “Orange Blossom Special”. Ojo al berrido de Arthur al comenzar la primera estrofa -yeah, holler- y a la formidable manera de emular con el violín el silbato de la locomotora que se acerca.
Escrita por otro fulano en 1937, Arthur canta en esta versión recortada de “The Special” al tren de pasajeros que unía Nueva York con las playas de Florida, como metáfora de una vida mejor sin tanto de qué preocuparse más que de el amor y el asunto sessuarl: “porque cuando se trata de viajar, ella es la locomotora más rápida que hay”.
Uno de los líderes de lo que el New York Times acertó en etiquetar como los “indignados” de la canción, Phil Ochs no era precisamente el típico folk-singer bajado de las montañas con su guitarra casera en ristre. Phil, como Peter Lafarge, Tom Paxton o el mismo Bob Dylan, eran tipos leídos, cuando no directamente universitarios. Elektra publicó su debut en 1964 bajo del título de “All the news that´s fit to sing”, un guiño al eslogan del NY Times “Todas las noticias que merecen ser impresas”: Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, la muerte del lider negro Medgar Evers, un tributo a Woody Guthrie, un poema de Edgar Allan Poe… en fin, los contenidos habituales en un disco de canción protesta 60´s neoyorquino que Phil cantaba con fuertes convicciones liberales, la inocencia de un chico de 21 años y -claro que sí- ocasional sentido del humor.
En esta tonadilla extraída de “All the news..”, Phil homenajea la figura de Lou Marsh, trabajador social que lo dió todo por su gente. Una melodía espectacular, amigos, que para el que esto teclea, pasa por ser la mejor canción que escribió Phil Ochs y una de las mejores jamás alumbradas a la sombra de los árboles de Washington Square Park.
Escuché por primera vez esta canción en el debut de Bonnie Raitt -nueve grammys en 1971, tíos, una cosa formidable- y me fascinó la letra, pero hasta hace poco no me había dado por investigar quién era esa tal Sippie Wallace que firmaba en los créditos. Y cuando lo hice, descubrí a una perfomer espectacular, en la estela misma de Ma Rainey o Alberta Hunter, que comenzó a cantar allá por el lejanísmo 1910, que sale en algún disco de los Hot 5 de Louis Armstrong, que abandonó su carrera durante treinta años para ocuparse de las cosas de la iglesia, que reapareció a finales de los 60 de la mano de otra grande, Victoria Spivey, que obtuvo cierta fama gracias al apoyo de sí, Bonnie Raitt, y que llegó a publicar un álbum de despedida en… 1982, ¡70 años después de su debut!.
En este “Women be wise”, Sippie advierte a las mujeres de su época que no es bueno ir por ahí presumiendo de marido, porque alguna loba podría birlártelo. Ya se sabe, good men are hard to find. Go Sippie!